PASTORAL EXTERNA Vivir ésta gran experiencia, me ha enseñado mucho a tratar a niños entre las edades de 6 a 10 años, aunque a veces iban alumnos de otros grados. Al realizarla mi alma se llenaba de una gran satisfacción espiritual, que me ayudó a crecer como alumna y ser humano. En ésta pastoral, la cual realicé en la biblioteca “Las Palmas”, ubicada en las Palmas, todos los lunes de 4:00pm a 6:00pm, viví tantas anécdotas inolvidables las cuales siempre guardaré en mi corazón como gratos recuerdos. Tuve como asesor al profesor Racchuri y el encargado de la pastoral fue el hermano Eduardo. A mi grupo integrado por 7 alumnos del quinto año, entre ellos Claudia, Gema, Felipe, Iomar, Guliana, Diego, Chespi y yo. Nos tocó enseñar a alumnos del primer año y cuarto año de primaria, ya que los demás grados les tocaba a mis compañeros los días miércoles y viernes. Pude poner en práctica aquellos valores que me vienen inculcando mis padres y maestros a lo largo de estos años. Enseñé a muchos alumnos, y como cada semana cambiábamos de alumnos, llegué a enseñar a casi todos, y por mi distraída memoria, no recuerdo muy bien sus nombres, pero si recuerdo a la perfección sus rostros. Rostros tristes, alegres, tímidos, curiosos, inquietos y cariñosos. Aquellos niños necesitaban de nuestra ayuda para poder mejorar académicamente en sus clases, y necesitaban del cariño para aprender y no de golpes que los padres suelen darles al traer malas calificaciones a casa. Son tantas las causas del bajo rendimiento que pueden ser familiar o económico. Así pues ayudándolos a mejorar aprendí tanto, como a entender más a mi hermano o el comportamiento de algunos niños que para unos son malcriados o no saben nada, pero para mí, tienen un gran potencial.
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